martes, 24 de diciembre de 2013

En esta orilla

Porque pensaba abrojos en vez de margaritas,
porque yo ya no estaba donde me has regresado
porque quedaron muertos esos cuentos de hadas
en el desván perdido de un oscuro pasado.

Porque yo caminaba entre flores marchitas
porque sólo escalaba los montes plateados
porque mi tiempo invertía en tiempo que guardaba
en tristes anuarios mudos y congelados.

Por eso y mucho más, en esta orilla, yo ya no te esperaba.

Porque por ti ya pienso sólo en ti y en pensarte
porque por ti me queman los besos en los labios
hasta el preciso instante de encontrarte y besarte.

Porque por ti, constante, deshojo calendarios
por verte. Por verte y abrazarte,  amor,  hasta la muerte.

Porque por ti le encuentro sentido a las esquinas
de mi alma, que se fugó junto a mi sombra un día.
Porque por ti el amor no es una alegoría,
porque por ti me siento muy lejos de perderte...

Por todo eso y mucho más, en esta orilla,
comprendo que te amo con locura infinita.

Te amo por todo eso y muchísimo más.
Tanto más, que expresarlo no puedo plenamente
ni con todas las palabras de cien lenguas vivas...

Tanto más, que te quiero por siempre en esta orilla.

A mi Nene

miércoles, 6 de noviembre de 2013

Anacreóntica

Yo te digo esta noche
que tomemos la luna
dejemos que sus rayos
nos vuelvan esculturas
marmóreas e inmortales
amándose en la bruma.

Yo te digo esta noche
que de la copa, apura
hasta el último trago
de vino, que se esfuma
la vida sin disfrute
con siniestra premura.

Yo te digo esta noche
que suelto mi locura
porque es un perro hambriento
que me muerde la nuca.

Libre, loca, te busca
en forma de escritura
¡Carpe noctem conmigo
por esta tierra oscura!


Una reflexión...

Cada dos minutos, ocurre-
Es el tiempo máximo de la espera
y regreso a los páramos de mi mente
inconclusos
porque desde niña sentí que me faltaba algo,

Ese sentimiento de pérdida
no se disuelve con cosas de este mundo.

Sigo buscando.

viernes, 1 de noviembre de 2013

Un poema actual...

Y cuando las campanas tocan a muerto,
la mariposa gris extiende sus alas
acariciando el viento
en agónico y fatuo movimiento.
En torpe intento
de remontar un vuelo
sin colores, ni olores, ni sustento.
Vuela un momento
y cae...
cae con faz de derrota
y con hiel en su aliento.
Retorna a su crisol
y deja que le claven las alas
a un marco colgado en el salón.
Ve las horas andar a paso lento
y siente el corazón aprisionado
entre los crisantemos.